Cómo la inteligencia colectiva puede ayudar a acelerar la innovación en las empr

Lauro Chacon

Publicado en
07 de Agosto de 2020

Una de las características más celebradas por las empresas es la capacidad para resolver problemas.

Una de las características más celebradas por las empresas es la capacidad para resolver problemas. Después de todo, los líderes deben estar listos para dar respuestas, ¿verdad? Para muchos expertos, sin embargo, tener alguien con respuesta para todo no es la mejor forma de innovar: lo mejor sería crear un entorno que no se apoye en uno u otro individuo, sino en la capacidad de todos. En otras palabras, un proceso que incentiva la Inteligencia Colectiva.

Desarrollado por el filósofo Pierre Levy, el concepto de Inteligencia Colectiva se refiere a una “inteligencia distribuida por todas partes, incesantemente valorizada, coordinada en tiempo real, que se traduce en una efectiva movilización de competencias”. Es como si elevásemos el dicho de que dos cabezas piensan mejor que una, para otra potencia: todas las cabezas juntas, seguramente, pensarán mejor que una o dos.

Evidentemente, la teoría propuesta por Levy y varios pensadores no excluye la necesidad de un líder para coordinar el progreso de las operaciones. La tesis defendida por expertos en este concepto es que cuantas más personas participen en el proceso, mejores serán los resultados de las iniciativas.

El papel de los líderes, por tanto, sería ayudar a orientar y organizar las etapas de producción y, además, identificar y seleccionar ideas para reforzar la calidad de los proyectos. Otro aspecto importante del desempeño de los líderes es evaluar los conocimientos específicos de los colaboradores, analizando las diferentes experiencias y perspectivas para armar equipos que puedan generar las soluciones y servicios más adecuados.

El objetivo de este modelo es crear un ambiente participativo, que nos permita ir más allá de “llevar la camiseta”. Más que involucrar a las personas en torno a un objetivo o cultura, la propuesta es incluirlas directamente en la producción de la empresa. Es esta capacidad la que permitirá, por ejemplo, a las empresas ampliar sus posiciones como especialistas en el área, minimizando y calculando riesgos.

Según los estudios de mercado, las empresas con mayor apertura a la diversidad, por ejemplo, pueden tener ingresos hasta un 35% mayor de que las empresas reticentes a este tipo de acciones. Asimismo, las investigaciones indican que las organizaciones con mujeres en sus juntas directivas son hasta un 20% más eficientes y ágiles en la toma de decisiones. Lo que muestran los números es que hacer que los equipos sean más diversos brinda nuevas perspectivas y pensamientos para la operación, ampliando la capacidad de resolver problemas.

La diversidad es solo un ejemplo de cómo dar cabida a nuevas ideas y puntos de vista. Otras formas de incentivar y ampliar la participación de las personas en los procesos de innovación son invertir en la formación de profesionales in house, además de establecer las mejores prácticas de mercado para atraer y retener talento. Además, puede resultar bastante eficaz establecer estructuras internas formales destinadas a acelerar las ideas. Este tipo de iniciativas trae beneficios a los colaboradores, quienes tienen la oportunidad de ganar reconocimiento, visibilidad y avances profesionales por las ideas presentadas, así como a las organizaciones, que ahora cuentan con un suministro continuo de sugerencias hechas por profesionales de confianza y que conocen de cerca las necesidades reales de los clientes.

Por último, un elemento fundamental que no puede pasarse por alto cuando se trata de inteligencia colectiva es la multidisciplinariedad. Para ello, sin embargo, es necesario que las empresas cuenten y refuercen una cultura organizacional basada en el fomento del trabajo en equipo. En todas las situaciones, en cualquier caso, es recomendable que las empresas cuenten con herramientas digitales avanzadas, que permitan la automatización de tareas simples y la liberación de talentos para actividades más estratégicas y relevantes para los resultados del negocio. La tecnología disponible en la actualidad también permite, por ejemplo, que los equipos desarrollen proyectos complejos en colaboración, conectados, desde cualquier lugar y en cualquier momento.

Al invertir en personas y en la infraestructura adecuada para sus operaciones, es más probable que las empresas piensen en lo nuevo. No es el momento de buscar quién tiene una respuesta para todo, sino de hacer las preguntas correctas y estar abiertos a aceptar respuestas que a menudo no conocemos. Solo así, con las condiciones adecuadas para estimular la Inteligencia Colectiva, las empresas estarán preparadas para innovar y generar valor real para los clientes y sus propios empleados.

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